El viaje de los dioses migración, creencias y folklore en Comodoro Rivadavia Graciela Ciselli , Aldo Enrici
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TextoDetalles de publicación: Comodoro Rivadavia Vela al viento ediciones patagónicas 2008Descripción: 204 p. 24 cmISBN: 9789872436919Tema(s): PATRIMONIO CULTURAL | MIGRACIONES | FOLCKORE | ETNOGRAFIA | CREENCIAS RELIGIOSAS | BARRIO | FIESTAS | CARNAVALES | COMODORO RIVADAVIA| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Signatura | Copia número | Estado | Notas | Fecha de vencimiento | Código de barras |
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Centro de Documentación FAUD Sector Préstamo | 39 (828.6) C 198 | 1 | Disponible | Sector Patrimonio Cultural -Gipau- | 000600 |
Índice. (Pág. 9).
• Agradecimientos. (Pág. 11).
• Presentación. (Pág. 13).
• Prólogo por Elvira Córdoba. (Pág. 15).
• Introducción. (Pág. 17).
• Capítulo I: Migración, creencias y folklore. Una mirada etnográfica. (Graciela Ciselli y Aldo Enrici). (Pág. 25).
• . Sobre el método etnográfico. (Pág. 25).
• . Observación, entrevista e implicación. (Pág. 29).
• . Entrevista y vinculación dialógica. (Pág. 32).
• . Personajes clave. (Pág. 35).
• . Los límites de la objetividad en una investigación. (Pág. 36).
• . Técnicas específicas para el registro de datos. (Pág. 37).
• Capítulo II: Migración y mercado laboral petrolero. (Graciela Ciselli). (Pág. 41).
• . De Catamarca a la Patagonia. (Marcelino Alanis). (Pág. 44).
• . Barrio Laprida. (Graciela Ciselli). (Pág. 46).
• . La Plaza de Catamarca. (Pág. 50).
• Historias de inmigrantes y migrantes en base a entrevistas. (Pág. 53).
• . Barrio Laprida. (Pág. 53).
• María Christova Minkova. (Pág. 53).
• Pietro Cheli. (Pág. 54).
• María Berardi y Mario Angelo Berardi. (Pág. 54).
• Ana Falasca. (Pág. 55).
• Andrés Laureano Pedraza. (Pág. 56).
• Pedro Alfredo Mercado. (Pág. 56).
• Juan Carlos Vaca. (Pág. 57).
• Urbano Pizarro. (Pág. 57).
• José Quinteros. (Pág. 57).
• Ondina de Olima. (Pág. 57).
• María Amalia Soria Vda. de Villacorta. (Pág. 58).
• Juan Valentín Díaz. (Pág. 58).
• Noemí Nieva. (Pág. 59).
• Teresa Dina Quinteros de Navarro. (Pág. 61).
• Beatriz de Troncoso. (Pág. 61).
• . Manantial Rosales. (Graciela Ciselli). (Pág. 62).
• Fidelina Barria viuda de Alvarado. (Pág. 67).
• María Aurelia Villarroel Sanchez. (Pág. 67).
• Diego Ampuero. (Pág. 68).
• Roberto Carrizo. (Pág. 69).
• . Valle C o Barrio Sarmiento. (Graciela Ciselli). (Pág. 69).
• Gabina del Carmen Suárez de Magallanes. (Pág. 70).
• Rafaela Reynoso de Rodriguez. (Pág. 71).
• Ramón Armando Quediman. (Pág. 72).
• Armando Nieva. (Pág. 73).
• Faustino Silvera y Antonia. (Pág. 74).
• Héctor Rearte. (Pág. 74).
• Capítulo III: Creencias religiosas. (Graciela Ciselli y Aldo Enrici). (Pág. 77).
• . La necesidad de tener un espacio sagrado. (Graciela Ciselli y Aldo Enrici). (Pág. 79).
• . El gimnasio como espacio religioso. (Pág. 85).
• . Ermitas, santuarios y procesiones. Espacio temporalidades de la religión. (Graciela Ciselli y Aldo Enrici). (Pág. 86).
• . El turismo religioso en los barrios. (Magdalena Baigorria y Gustavo Cardarelli). (Pág. 92).
• . Memoria descriptiva del croquis y de la propuesta para la Cripta de la Virgen del Valle en la Patagonia. (Leandro Madueño). (Pág. 95).
• Capítulo IV: Seis percepciones de la expresión popular. (Pág. 103).
• . La procesión de la Virgen Morena. (Adrián Eduardo Duplatt). (Pág. 104).
• . Impresiones del 8 de diciembre. (Gustavo Cardarelli). (Pág. 114).
• . Una conversación con conversos. (Mirta Figueroa, Luis Buttazzi, Mariana Valdéz, Mario Coliboro, María Elena Méndez). (Pág. 115).
• . La religiosidad plasmada en imágenes. (Silvia Villegas y Gabriela Zárate). (Pág. 120).
• . La religiosidad en el espacio. (Milton Ávila, Laura Contreras y Silvina Hermosilla). (Pág. 123).
• . El Tinkunako. (Magdalena Baigorria). (Pág. 131).
• Capítulo V: El folklore a través de sus intérpretes. (Graciela Ciselli y Aldo Enrici). (Pág. 135).
• . La fe religiosa y el folklore: el Festival de la Fe y la Cultura. (Pág. 137).
• . La música folklórica a través de un poeta: Cañero y su conjunto. (Graciela Ciselli). (Pág. 139).
• . Ramón Heredia, la radio y los relatos de «El camino del Amor a la Esperanza». (Graciela Ciselli). (Pág. 145).
• . Trayectorias individuales y formación de grupos folklóricos. (Beatriz Riquelme y Verónica Alaniz). (Pág. 150).
• Capítulo VI: Dos prácticas culturales en el barrio. (Pág. 159).
• . La fiesta en barrio Laprida. Carnavales eran los de antes. (Adrián Eduardo Duplatt). (Pág. 161).
• . Riñas de gallos ¿una tradición o una pasión prohibida? (Milton Ávila). (Pág. 174).
• Capítulo VII: El alma del barrio. (Aldo Enrici). (Pág. 183).
• Reflexiones. (Pág. 199).
Manantial Rosales y Valle C nacieron en el marco de una lógica empresarial en las primeras décadas del siglo XX. El primero fue levantado por empresas petroleras privadas como la Anglo Persian y luego la Compañía Ferrocarrilera de Petróleo mientras que el segundo asentamiento fue planificado por la empresa petrolera estatal Y.P.F. Laprida, a diferencia de los anteriores, no nació como un campamento petrolero sino como una zona de quintas de inmigrantes europeos (búlgaros, italianos) que fue tomando forma de barrio urbano con la llegada de migrantes norteños (catamarqueños y riojanos).
El proceso migratorio que acompañó los asentamientos fue diverso. Los de la empresa petrolera estatal estuvieron marcados por una política de argentinización de la población trabajadora, mientras que los de la compañía inglesa se enmarcaron en las buenas relaciones con nuestro país vecino: Chile.
Desde Catamarca y la Rioja hasta una suerte de territorio desolado y semidesértico en el que debieron recostarse sin abandonar sus fuentes, como los peregrinos que viajan por el camino de Santiago de Compostela. La importancia que la fe revistió para los vecinos, más allá de la adscripción religiosa a algún credo, fue el amparo que les brindaron sus creencias. Con esto puede darse una explicación satisfactoria a la actividad fundadora de las migraciones. Con ellas trasladaron su adoración por la Virgen del Valle considerándola "la protectora", "la patrona del barrio y de Catamarca" y depositando en ella la fe, la esperanza y el amor y el Tinkunaku, aún recitado en quechua.
Trasladarse de un lugar a otro supone la diferencia de que lo que se traslada es una comunidad o no. En el caso de una comunidad sucede un traslado con elementos precisos para mantener esa comunidad. Esto implica que debe llevarse los sistemas de creencias que permiten que los valores culturales identificatorios vayan junto a los viajeros.
Simbólicamente es como si se tratara de la migración de la misma tierra con su maternidad envolvente que traslada a los viajeros. El viaje del norte al sur en Argentina ha deparado esta suerte, como si la ruta se abriera y pudiera verse la tierra propia, llevando a cada uno de forma garantizada hacia el mismo lugar que desde donde se partió. El viaje se transforma de esta manera en un movimiento de ida al lugar de origen. El lugar de destino es el lugar de inicio, prometido de no abandonar. Esta especie de retorno y de movimiento circular implica una necesidad de llegada anticipada por la partida. No hay viaje sino un recorrido al pasado, como una larga memoria que se extiende como una trocha triunfal.
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